Anuário da Indústria de Implementos Rodoviários 2021

57 B rasil vive en este inicio del 2021 un momento de fuerte pesimismo, generado por una combinación de crisis. Pero es necesario cuidado para no subestimar la capaci- dad de reacción de la economía y política a corto plazo. Además de desconfianza con relación a la agenda ambiental del gobierno, hay dudas sobre la capacidad de gestión sanitaria e incertidumbre sobre el compromiso con la responsabilidad económica. El cambio en la dirección de Petrobras fue un catalizador de estas dudas y permitió una lectura de riesgos elevados. Este ambiente interno fue reforzado por la volatilidad en los mercados globales de intereses y cambio, choques inflacionarios en Brasil y en el mundo y la inesperada anti- cipación de la carrera electoral, lo que refleja un ambiente de inseguridad jurídica en el país. Ya que buena parte de estas dudas persistirá a lo lar- go de los próximos meses, es natural que los escenarios se revisen hacia lo peor, y las decisiones de inversionistas y empresarios deban ser más cautelosas. Tales ruidos elevados, sin embargo, pueden subestimar la relevancia de ciertos movimientos que ya se encuentran en curso. El primer factor para que se dibuje un escenario de crecimiento en 2021 no es económico, y se refiere al avance de la vacunación y a la reapertura de las economías, en don- de la movilidad favorece la retomada del sector de servicios. Las demás razones son económicas. Gracias a los fuertes estímulos fiscales y monetarios en el mundo, una nueva fase de expansión ya empezó. En los Estados Uni- dos, la combinación de alta eficiencia, bajos costos de producción y estímulos atípicamente fuertes deben hacer con que la economía muestre, además de una recupera- ción relevante luego del choque de 2020, también el inicio de un nuevo ciclo de crecimiento. De igual manera, China debe mostrar importante expansión. La retomada en Estados Unidos y Asia, a la vez, implica en un mejor desempeño europeo. El resul- tado deberá ser la continuidad del alza en los precios de commodities, lo que beneficia a los países exportadores. Este impulso externo deberá favorecer a Brasil, cuya economía es históricamente dependiente de precios y materias primas. Además, nuestra moneda se encuentra cerca de 50% más devaluada con relación al promedio de los últimos 30 años. Con precios internacionales altos, producción agrícola récord y cambio favorable para el exportador, la expectati- va es que la balanza comercial se mantenga en superávit y contribuya con el fin de la recesión. Aparte de los flujos comerciales, es probable que la entrada de capitales e in- versiones acompañe la amplia liquidez global. Del punto de vista local también hay estímulos relevan- tes. Incluso con el inicio del proceso de normalización de las tasas de intereses, los niveles siguen siendo para los patrones históricos y benefician a los sectores sensibles al crédito. Con exportaciones en alta e intereses bajos los merca- dos de trabajo y crédito deben reaccionar con retraso. Los puestos de trabajo formales ya están mostrando una bue- na recuperación y los empresarios mantienen la confianza en la contratación. Asimismo, la retomada de la economía reduce el riesgo de nuevas operaciones, y permite que el crédito acompañe y refuerce el ciclo económico. En el ambiente político, el retorno a las actividades y andamiento de la vacunación deben evitar crisis más agudas de gobernabilidad. En la misma línea, mercados financieros, desempleo, equipo económico, TCU (Tribunal de Cuentas de la Unión) y mayor competitividad electoral inhiben un giro populista en la administración económica y el abandono de la agenda reformista en el Congreso. En efecto, la estrategia utilizada entre 2006 y 2014 para controlar las tarifas públicas, aumentar gastos e interferir en las decisiones del Banco Central ya ha demostrado expresi- vos costos económicos, sociales y políticos. Aún más ahora, cuando la deuda pública y el desempleo ya se encuentran elevados. Lo peor que les podría pasar al Congreso y Eje- cutivo en este momento es una combinación de desempleo y aumento de la inflación, repitiendo el escenario de 2015. Vacunación, crecimiento global y responsabilidad en la gestión económica son, por lo tanto, motores que deberán im- pedir que Brasil sumerja nuevamente en la recesión. Podemos no tener un cuadro exuberante, pero debemos evitar que el exceso de pesimismo nos lleve a decisiones equivocadas. Cautela con el pesimismo Por Roberto Padovani Economista jefe del Banco Votorantim Aunque los datos a corto plazo estimulen una visión negativa sobre el país, es necesario tener cautela para no subestimar las buenas noticias.

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